El Resplandor de un Horizonte Latente
El habitar permanente en Valparaíso
se constituye a partir de la mirada. Una mirada que no se dirige al horizonte
que se desea. La obra plantea que el horizonte porteño no es solo un paisaje,
sino también un proyecto: el lugar donde se depositan los sueños de sus
habitantes. Mirar el horizonte se convierte, así, en un acto de permanencia. El
resplandor persiste a través del tiempo.
Un archivo del deseo de habitar. Se
habita en pendientes, entre muros que se descascaran y construcciones que se
superponen, entre ferias, entre el sonido de las fiestas en las noches de
bares, la bruma y la luz. El resplandor no es solo luz; es también el sueño de
quien lo habita.
Entre las iconografías de esta obra,
aparece la forma gráfica de una letra “O”, alude al Estallido Social octubre de 2019 como un momento de ruptura y
transformación de la experiencia del espacio público o(además el tiempo
circular). La ciudad se convierte entonces en soporte de expresiones, demandas,
desplazamientos, encuentros y conflictos; sus superficies registran aquello que
sucede en ellas, dejando huellas imborrables como lo ha sido en la historia del
puerto.
El
resplandor opera como un elemento de continuidad entre distintos estratos
temporales y espaciales. No se trata de una evolución lineal, sino de una
superposición circular en la que el horizonte persiste como archivo de la
memoria y como condición del habitar en este mismo lugar en que habité en
varias oportunidades de mi vida en busca del Resplandor.
detalle grabado1: Monotipia, dibujo con barra pastel seco
Detalle Grabado 2 Monotipia sobre acrílico transparente
serigrafía sobre papel intervenido
















































